miércoles, 26 de marzo de 2014

Tengo una Amante


 
Lo confieso. Si. Por fin, sin miedo lo digo;  Tengo una amante.
La mejor de todas. Loca estoy por ella, y,  espero fervientemente que ella por mí.
Dicho queda.
Y, si; no es ningún error;  Es ella .Ella Es.
 ELLA.
 Grande, hermosa, sublime ella. ¿Como si no? ¿Como de otra forma? Ella tenía que ser.

Se me ha enredado en los días y en sus ocupadísimas horas, obsesivamente. Ha coqueteado conmigo de forma descarada y tan femenina que nadie habría podido resistirse. No busco escusas, ni justificantes de mí
Pero…es que es tan hermosa, tan interesante y  misteriosa.
Subyugada  me tiene, aun en contra de mi voluntad, tan propensa a llevar las riendas de todo. Con un solo guiño a deshoras o, en medio de la noche, consigue de mí el  desvelo rosa  del enamorado sin remisión.
Consentida y mimada por los siglos de los siglos, se queja, se lamenta llorosa, a todas horas, del poco caso que le hago,  y, a aunque me escudo en mil tonterías y banalidades no puedo si no reconocer tristemente, que no le falta razón. Para lo mucho que me da, poco le ofrezco yo. Pero juro mil veces si fuera  necesario, que  eso no quita que toda yo sea suya y que mis deseos de complacer sus enormes expectativas y esperanzas en mis depositadas, sean menores.

Ella Es Exigente y caprichosa. Siempre, sin descanso,  demandando  más. Sus ganas son insaciables. Su hambre voraz.  Curiosamente, cuanto más le doy, más me pide y, sobre todo, más me da.

Cuando estoy con Ella, mi corazón se engrandece, se expande mi cerebro, mi vista se afila, mis oídos se inmiscuyen, y,  toda yo invade terrenos  poco explorados, zonas confusas, asuntos diversos y  farragosos, sentimientos ocultos, deseos inconfesables, vidas ajenas y propias. Todo por Ella,  buscando incansablemente  lo que  exige; Inspiración y dedicación.

Cuando después de mucho buscar el tiempo perdido, de mucho aparcar rutinas, sueños, cansancios o dolores, encuentro un rato para ella,. ..ay.. Entonces, cualquier atisbo de mala conciencia se evapora, cualquier pecado es venial, cualquier dolor, sana, y todo insomnio es una oportunidad. Es entonces, cuando Ella con su media sonrisa picara, y sus brillantes  y profundos ojos,  guardianes de miles de saberes, me mira directamente al alma,   como si yo  fuese magia.
Y quiero en ese instante desaparecer en Ella, dedicarme en exclusiva a Ella, darle todo mi ser, enfermar de hambre sueño y sed por Ella. Porque Ella ve lo que nadie atisba ni de lejos., porque Ella cree en mi con fe ciega, porque me ha escogido y me ama.

Pero a  veces, condenada por   mi propia estupidez, me despisto  entre las rutinas de los días. En esos momentos  su luz  se apaga, se entristece su semblante hermoso,  y me dedica esa mirada, mezcla de pena y resignación. Y, presa de su propia naturaleza, vuela despechada a  flirtear con otros y otras indiscriminadamente, mortificándome como nadie lo consigue. Sé bien  desde el principio, que no soy la única para Ella. Así la tengo que amar y así la amo, porque cuando nuestros corazones desbordados de palabras, sensaciones y deseos,  se unen, sólo existimos nosotras dos; solo yo soy para Ella y Ella para mí. Y nada más importa.
Y, es que verla en brazos de otros, más conscientes del tesoro que tienen entre manos, me hace  me comprender que a veces no hay próxima vez, no hay segundas oportunidades. A veces, es ahora o nunca.

Ella ha escuchado pacientemente mi alma, acariciado mis miedos, comprendido mis fantasías. No me ha juzgado. No me ha preguntado. A cambio de mi sinceridad para con ella,   me ha ofrecido amorosa,  un terreno basto  hasta la saciedad, para exponer, analizar, amar u odiar todo lo que pase por mi alma, por mi corazón o por mi cabeza.

 Ella es una catarsis en si misma. En Ella las cosas adquieren perspectiva, cobran sentido, explican lo inexplicable. Con Ella a mi lado, mi pasado puede resucitar mil veces de mil formas, en vidas ajenas y así ser quemado en el fuego del olvido y el perdón. Sin Ella, mi presente parece desierto, confuso y vacio. Soñando el futuro a su lado, las horas por vivir se vuelven apetitosas y deseables.

Asombrosamente sumisa, solo a Ella obedezco. Solo a Ella escucho. Solo a Ella me abro de par en par, en éxtasis prodigioso y lujurioso de palabras prohibidas, nombres  y  secretos inconfesables, susurros vergonzantes. En Ella vacio todas las esperas rotas, las almohadas vacías, los orgasmos de media tarde y los sudores fríos de mil vidas.

Se llama amor, se llama pena, se llama alegría, se llama deseo, se llama tu, yo, el, ella, ellos.
Puede cantar, hablar, reír, llorar y gritar en silencio. A eso  lo llama escribir.
A Ella la llaman Escritura.



1 comentario:

  1. Espero que sepas, que esas lineas que te arropan y entralazan tus actos, que transmites a golpe de bits y tinta, a su vez, cumplen otro cometido.

    Apegarse a nuestras vidas y complementar la deriva de nuestros pensamientos. Gracias por colaborar...

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