Estoy deseando comprobar quien gana esta dichosa batalla dialéctica que me desespera.
Porque, veamos; el asunto de puro absurdo
e incomprensible, me supera.
Me surgen mil preguntas atrapadas en
siglos de silencios y aceptación a cada paso que doy.
Primera cuestión;
¿Qué estúpido inútil ha diseñado mis
días? ¿Cómo es posible que apenas logre llegar a la noche sin maldecir mil
veces en arameo y en cristiano a todo bicho andante que se cruza por mi camino?
Y, ¿A qué pinche del taller se le encomendaron
las noches, para que con su inútil y torpe diseño no logre encontrar descanso o consuelo, ni en el sueño?
Y, es que;
No puedo soportar ni un día más la mirada
insolente y retadora de ese niño cuando me lo cruzo en el portal y miro a sus
padres con una mezcla de desprecio y asco,
harta de sus gritos, de sus atronadoras fiestas, de su música infesta. Me duele
su mirada. Esconde tanta vergüenza que consigue que también yo me avergüence y
desvíe mis ojos, mas por respeto a su edad, que por temor a nada.
Me cago en toda la mierda, que comieron
los padres de Thamara, que permiten que vea como el hijo de puta de su padre le mete un navajazo
a su madre. Y, como la meten a ella en un garaje frio, desangelado y sucio.
¿Dónde diablos están Servicios Sociales? ¿A qué cafetería de otro universo se
han marchado hoy, para no ver esta tragedia? ¡Que no quiero más que coger a la niña y llevármela a mi casa¡
¡Porque esto no puede ser, no puede ser¡
Que estoy hasta las narices de tu cara de
tu aburrimiento, “estirao”, de tus horas muertas observando y criticando a todo
lo que ves, desde esa esquina a la que no das ni un minuto de descanso. ¡Que te
des calamonazos en la pared y dejes ya de espirar vidas ajenas! ¿Cómo será la
tuya de sosa, que necesitas mil vidas para llenarla? Vete por ahí ya y déjanos
en paz. ¡Que ni te va ,ni te viene¡
Y a ti, el próximo día te voy a coger de los cuatro pelos
esos grasientos que tienes. ¡Si, si, tu; funcionario vago, incompetente y desagradable! Como no me
mires a la cara cuando te pregunte cualquier cosa, te meto el dedo en el ojo
para que ya no lo uses, pero de verdad. Es tu trabajo, ¿te enteras? Y yo mataría por
tu puesto. ¡Desagradecido ¡
Y maldita la zorra canalla esa que en la esquina
de Caritas se pone a pedir con un bebe de meses al que destapa los pies la muy cerda, para provocar pena. Pena la que me
das tú y tu falta de corazón. Pena la que me inunda al ver a tu bebe, que no
debería ser tuyo. Que no pude si no
parar a ponerle por huevos, unos calcetines que llevaba de repuesto. Y tuviste
la poca decencia de intentar evitarlo. La cara de mal bicho que puse, debió
convencerte de que si querías seguir viva, me dejases ponérselos. ¡¡Asquerosa¡¡
Así te mueras de asco y le den esa criatura a alguien que la merezca más que
tú. Desde luego, por mí no ha quedado. Te lo aseguro. Y te lo advierto.
Coño, pues me digo… a ver, veamos una serie. Buenas críticas, buenos actores.
Seguro que me desconecta de esta lacerante realidad. Y ya nada más empezar, los pelos como escarpias, cuando compruebas
que la trama consiste en relatar como un
desalmado secuestra niñas y luego las tortura. Con los ojos como platos, porque
maldita sea mi suerte; no dejo de asombrarme, me quedo pegada al televisor con
el dedo en el mando, presta a cambiar el canal a cualquiera que no intente reventarme las tripas de bilis.
Pero presa del morbo y del asombro, allí sigo,
sin cambiarlo. Pegada al sofá. Y la veo. Y no puedo respirar. Y al terminar
cierro los ojos abrumada ante el letrero de los créditos que pone “Basado en un
hecho real”
Y mil demonios reaparecen carcajeándose
ante mis narices de nuevo.
No veo más que sufrimiento. ¿Porque no
hay alguien que se compadezca de mí, y me explique qué tipo de sádico dirige mis ojos
para tener que verlo por todas partes?
¿Por qué en el parque hay niños con
zapatillas de casa y ropa tres tallas más pequeñas?
¿Porque hay un gato con el culo fuera en
mi portal, que se muere poco a poco?
¿Porque hay padres que miran como sus
hijos tiran piedras a caballos famélicos, encerrados e indefensos?
¿Porque un hombre lloroso y avejentado suplica
trabajo en un bar, mientras el
camarero ni le permite hablar, despidiéndolo fríamente y con desprecio?
Y, mientras compro algo de fruta, llega
la abuela desgastada, hinchados los ojos de llorar, rosario en mano a pedir lo
que sobre, porque tiene en su casa y a su cargo, a toda sus familia.
Para mis nietos, dice. …Y repiquetean sus
palabras todo el día en mis oídos. Y me detesto. Y lo detesto todo. Quisiera
cogerla en brazos y sentarla en el sofá, calentita al brasero con un café humeante, matarla a besos
y decirle; Tranquila señora, tranquila…
Pero no puedo. Tristemente no puedo y, su
amenaza presente en cada abuela, me da pavor. La noto tan cercana que huyo asustada, corriendo de nuevo, entre los quehaceres diarios y
acallando a martillazos su boca cuarteada y seca.
Estoy hasta los cojones de ver mierda por
todas partes. Cansada. Desesperada. Triste. Rabiosa.
Que no quiero más
Que no puedo más
¡Que me voy de aquí¡
Que no puedo, en serio que no puedo más.
Que me muero de pena, de asco y de rabia
Miro
a mi hija por las noches mientras duerme a mi lado y siento pavor. Se me
antoja que me la quitan. Que desaparece, se volatiliza. Sueño que tiene hambre
y frio. Y que no puedo hacer nada para evitarlo. Y lloro de felicidad al ver
que sigue a mi lado, calentita, feliz. Que ningún animal me la ha quitado para
sacarle los órganos o venderla como puta. Y sé que soy una afortunada.
Que alguien tenga la decencia de explicarme, por favor. Que se dignen a explicarme porque
coño a mi hermana le duele la vida, a mi madre el alma y a mi padre el corazón.
¿Que
me digan porque?
¿Habéis estado en el INEM? ¿Habéis olido a
lo que huele allí? ¡A nada¡ ¡Huele a nada y a sudor! Sudor intenso, penetrante,
de días. Sencillamente repugnante. Si no te esfuerzas mucho, incluso puedes
pillar el tifus en esas sillas para
esperar turnos. Turnos vacíos. Turnos de nada. Voy. Cada vez que tengo que ir,
voy. Y siempre para nada. ¡Hay nada, allí hay nada¡ Llevas en paro cuatro años,
pero si por lo que sea, pierdes la antigüedad al no tikar la mierda de papel
esa, el ordenador que contiene la nada de miles de personas, dice que ya no
llevas en paro más que dos días. ¡Ja! Vamos a reírnos todos un rato, por favor.
Es eso, o meterle fuego a las oficinas. Fuego
purificador. ¡Vendetta!
¡Y más tele ¡ Procuro ver sólo canales
sesudos como DIvity, pero de cuando en cuando, se cuela en mi salón alguno de esos ineficaces políticos y gente docta, que invaden
impunemente mi casa, para decirme lo que tengo y no tengo que hacer. Que Utilizan el sufrimiento ajeno para
elaborar arengas lacrimógenas que nos convenzan de que lo que nos sugieren ellos es lo justo y necesario. Eterna lucha entre fuertes
y débiles. Los débiles son débiles. No
pueden defenderse, ¡malnacidos¡ Porque si no , os sacarían los ojos .
Y vosotros, Usureros de mierda; que
podéis permitiros ir a Disneylandia
cuatro veces por cada uno de vuestros cuatro hijos, y, mantenéis interna, con
un miserable sueldo, a una mujer a la
que no le queda otra desgraciada y desesperante opción, que dejar a los suyos
en su país, para que con la miseria que le pagáis por limpiar los mocos de vuestros
insufribles vástagos, pueda ofrecer un
futuro medio digno a su familia. ¡Ojala
se os caigan las manos cuando firméis el próximo cheque!
Y que no puedo verte llorar más. No sé quién
eres, y a veces creo que no quiero saberlo, pero me matas con tus labios mal pintados y
tus ojos llorosos ya por las mañanas, camino de no sé dónde. De vuelta de a
saber que.
¿Qué te pasa? ¿Qué o Quién te daña de esa
manera tan cruel? ¡Vete ya mujer! Vete de donde te tengas que ir, que vas a
morir de pena. No quiero volver a verte. Y vístete con un pantalón por una vez, abrígate con un jersey. ¡Que te mueres de frio, criatura¡ Y
nos hielas el alma con tu tristeza.
Y a ti, guarro, puerco, cerdo…que si te
pica la polla ráscate o mejor; arráncatela. Deja ya en paz a esa adolescente
boba que se pasea por todo el pueblo buscando amigos. ¡Que la dejes de una puta
vez! Vas a su caza y captura descaradamente. Lo sabemos todos. Lo vemos todos.
Todos menos los ciegos e irresponsables de sus padres que permiten que su hija,
corta de luces a todas luces, salga a la calle vestida como una puta. ¡Hablad
con ella! Estamos a tiempo. Sacarla de las calles donde menos amigos, va a
encontrar cualquier desgracia. ¡Estamos a tiempo!
Que todos queremos abandonar el pasado en
la cuneta del olvido, y olvidar también el camino que nos llevó a ella. Que
deseamos avanzar, crecen en cuerpo y alma. Amar y que nos amen. Deseamos la
escasa oportunidad de ser buenos. Bondadosos con ellos y sobre todo con nosotros. Anhelamos dormir. Sin más. Y soñar que el
viento marea los rizos de nuestros hijos suavemente. Y que alguien henchido de
amor, los mira desde la distancia, esperando su turno. Que no queremos sentir
ni presenciar más desamores, más engaños, mas traiciones, más dolor. Ni podemos
con más perdidas, ni más cambios, ni más
desembarcos en los que la resignación y la debilidad nos roben las maletas cargada de nuestros mejores yo.
Que ya está bien.
Que
vivimos muriendo de miedo, con prudencia
para emborrachar, y más susto del que se pueda digerir.




