viernes, 23 de enero de 2015

SI PUEDES SOÑARLO, PUEDES HACERLO



SI PUEDES SOÑARLO, PUEDES HACERLO


Con  esto de la crisis, muchos abogan por incentivarnos a todos a abrir nuestro propio negocio, o ser nuestros propios jefes, haciendo realidad nuestros sueños.
Es la moda, es el momento de hacer realidad estos sueños.
Odio que sea por unas circunstancias así, y porque muchos se aprovechan de la coyuntura, para distraernos con estos temas oníricos, y fantasiosos. Pero en realidad, tienen razón.
Nunca es tarde para hacer realidad nuestros deseos más anhelados, y, si tienen que surgir cual Ave Fénix de estas cenizas de país, que surjan.

No hay mal que por bien no venga.

Así pues, seamos realistas y tracemos una estrategia, que guiada por nuestro corazón se ciña a nuestro cerebro;

1.      En primer lugar, averigua que es lo que quieres. Lo que deseas de verdad. Formúlalo, menciónalo, elabora ese deseo con claridad.

2.      Desea que se haga realidad. Pero deséalo fervientemente. Con muchas ganas, con toda tu energía, que sea un anhelo más fuerte que tu.

3.      Que pase de ser un deseo a ser algo a por lo que estás decidido a ir. A por ello. Es tu objetivo.

4.      Comienza a mirar cuales son las herramientas de las que dispones, cuales las que tienes que buscar, donde encontrarlas, como, a  quien llamar, con quien contar. Es un plan en toda regla. Eres un arquitecto. Un ingeniero. El albañil de tu vida.

5.      Ahora iremos haciendo realidad pequeñas partes de ese plan. Una por una. Por pequeñas que sean, irán construyendo ladrillo a ladrillo tu edificio. No te agobies mirando al cielo y viéndolo vacio. Mira a tus pies y veras, que los cimientos, ya están puestos.

6.      Cada logro, es digno de un brindis. Una copa que se alza al futuro para motivarte a seguir. Un momento que disfrutar. Cada paso es digno de ser amado y disfrutado. Recorre este camino con una sonrisa.  Esto mantendrá la confianza en ti mismo intacta.

7.      Aprende del fracaso y de las críticas. Por muy elaborado y visualizado que tengas el proyecto, habrá escoyos en el camino. Unas veces en forma de dificultades técnicas, y otras en forma de críticas destructivas. Todo nos hará más fuerte. De todo sacaremos una lección. Sabremos conque y quienes, contamos de verdad, y quienes nos desean éxito.

8.      Que los fracasos no sean una excusa. Y que estas excusas nos convenzan de que las cosas han de salirnos bien porque si. Todo requiere esfuerzo y sacrificio. Debes incluir en tu planteamiento inicial, la renuncia a algo, los sacrificios que deberías hacer para que las cosas nazcan. Controla la frustración que pueda surgirte, comprende que es ley de vida, que quien algo quiere, algo le cuesta, y que eso nunca fue escusa para dejar a medias un proyecto.

9.      Descansa. Si estás agotado, ansioso, nervioso, si ya no tienes energía, no podrás seguir. Será una fuerza mayor, la que acabe con tu sueño. Date un respiro, se generoso contigo mismo. Intenta ser paciente con las cosas, con las personas y sobre todo con tus ganas. Recarga las pilas.

10.  Pide ayuda si la necesitas. El orgullo, destruye, más que crea.

Y, finalmente, hazte cargo que lo primero es creer con más fuerza que nadie en ti mismo y en tu idea. En la forma correcta que has tenido de plantearla, organizarla y elaborarla. Escucha los consejos de los demás, pero nunca dejes del todo a un lado los que tú mismo te das.

Confía en que con Disciplina, Perseverancia, Compromiso y Paciencia, tu sueño, probablemente se haga realidad.
Animo.

Y, como dicen en la India;

Al final, todo saldrá bien. Y si no, es que no es el final.

martes, 13 de enero de 2015

Como Olvidar



Consejos de moda para olvidar a los ex demodé.

Si sientes que los trozos de tu corazón son tan pequeños que se confunden con el polvo,..Recógelos.
¡Activa tu cerebro, que para algo lo tienes! Piensa. Escucha;

Estas pasando el mono. Enamorarse, el amor, es una droga. Sus efectos son los mismos. Altera la precepción de la realidad, tu cerebro suprime los juicios negativos y las criticas. Es sumadamente adictivo.  El amor transforma. Adoras el rosa del que se ha teñido tu vida.
No me lo repitas porque ya lo sé; no puedes respirar, y tu dolor es intensísimo. Pero lo que te ocurre no es demasiado diferente al síndrome de abstinencia de los drogadictos. Debes saber que puede derivar en obsesión o depresión. ¿Es eso  lo que quieres?

¿Necesitas realmente, esas canciones mortalmente tristes, escribir esos poemas que incitan al suicidio, mencionar su nombre y sentir escalofríos por la espalada,  para sentirte bien?

Tal vez estos consejos te ayuden. ¡Seguro!

-          Debes saber que no hay medias naranjas, ni príncipes. Solo personas compatibles contigo. Y hay muchas. No me seas boba.

-          Ahora debes querer y llegar a la conclusión de que deseas salir de ahí. El umm , ese... para otro.

-          No tea aferres a las posibilidades. Si no ha mostrado interés en ti, si te ha dicho que no te quiere, si está con otra persona o necesita tiempo, ese clavo ardiendo al que te quieres aferrar, te quemará no solo la mano.¡ Venga ya! ¡Ya lo sabes¡

-          No hay nadie tan perfecto. También lo sabes. Haz una lista de diez cosas que no te gustaban de esa persona. Verás que en realidad estas como encantada, poseída por  una idealización de su nombre, de su olor, de su físico, de su interior.

-          Elimínala de tu vida, de tus redes sociales. No la mates, pero por lo demás, puedes cargarte todo lo que te recuerde a esa persona. Es una catarsis muy aconsejable. Puedes guardarlo si no deseas tirarlo, pero quítalo de tu camino. Piensa que eres una alcohólica y debes tirar todo el alcohol que haya en casa.

-          Si son los pensamientos los que van al abordaje de tu cabecita, no hace falta que te resistas. Acéptalos, déjalos fluir, déjalos pasar. Pero no permitas que varíen tu rumbo.

-          ¿No querías ir a ese sitio, hacer esa cosa? Hazlo. Búscate actividades que te hagan concentrarte tanto que no puedas pensar en otra cosa. Y trabaja. Es el momento de dar todo de ti.

-          Un clavo saca otro clavo. Ciertamente, estarás utilizando a esa persona. Se honesta y dile de dónde vienes, para que no se sienta usada. Pero las cosas son así. Hoy por ti, mañana por mí.

-          Espera. Paciencia. No hagas caso de los que te apremian con un “basta”, “ya está bien”, o se cansan de ti. Todo tiene un tiempo, has de pasar ese duelo. Es tu luto.  Claramente  quieres que pase ese dolor, como quieres que pase la gripe. Pero pasará cuando tenga que pasar. Solo puedes usar atenuantes, combatir los síntomas.

-          ¿Cómo dices? ¿Qué lo deseas mantener como amigo? Bien, pero todo a su tiempo. No te precipites. Cuando sanes, da ese paso, pero no antes.

-          No busques soluciones raras como hacer vudú o decapitar a una gallina y brincar a su alrededor. No me seas ingenua. ¿Te has vuelto lela de pronto?

Óyeme; Si lo deseas, pasará. Pero a su tiempo. Lo sabes. No te desesperes.
Bueno, hoy te doy permiso; solo un poquito.
Estas creciendo, tienes fiebre, es duro. Pero es la vida. Mi consejo es que la vivas lo más intensamente que puedas y la sufras de igual manera.

Mis mejores deseos.

¡Ah! Y que sepas, que un corazón roto, solo es aquel que nuca ha vivido.


Deseo que Vivas.



Espero que Vivas.

Hace semanas que pasó, pero lo sigues notando en cada rincón. Hay cosas en tu casa que parecen vibrar cuando pasas a su lado recordártelo todo forzosamente. La calle contiene rincones por los que no te queda otra, que pasar todos los días. Y, todos los días los miras, melancólica, añorante, furiosa. Te gustaría bombardearlos, pero en realidad los acaricias con una mano como si pudieses sentirlo todo, otra vez.

No puedes olvidar. No quieres hacerlo, en realidad. Que la herida cure, pero no que desaparezca la cicatriz.
No puedes respirar. No  comprendes como los demás lo hacen.
No puedes comer, no tienes necesidad. Te alimentas de lágrimas, deseos, de recuerdos y de anhelos.
No puedes dormir. Necesitas ese tiempo para traer contigo esas sensaciones, para analizarlo todo, para saboréalo todo, tu sola, a solas con tu almohada empapada.
No necesitas hablar. No tienes nada que contar. Solo que sentir.

Los expertos, comparan el dolor de una separación con el de una muerte. El de un periodo que acaba, con el de una ruptura. La vida es cambio. Los cambios muchas veces causan dolor. Sus  síntomas son similares y, el proceso que siguen las personas sanas, también.
Se corre el riesgo de enfermar de melancolía, de depresión o de obsesión.
Para evitarlo solo debes saber qué te está pasando y, querer que pase  permitiéndole pasar.

La vida es muy intensa en muchos casos, y deja secuelas si la vives de esta forma. Las  consecuencias son una lotería y pueden ser gratas o  desagradables. Pero es algo inevitable si eres valiente y tu elección ha sido; vivir.

Debes saber que perderás. Pero que debes buscar las fuerzas y el valor  de  jugar de nuevo porque aquí hemos venido a jugar.
La vida te pulirá a golpes. Demuéstrales a los que esperan ver cómo te rompes, que nada te partirá en dos.
Si te abandonan, vuele a enamorarte otra vez,  de esa persona que te hará olvidar el vértigo a las alturas, a cambio de las vistas.
Llorarás. Hazlo sin miedo, hasta que te salgas de ti misma.  
Si tu mundo se da la vuelta, aprende a vivir boca abajo, ya que en algún momento, significara derecho de nuevo.
Quiero que sepas que la vida tiene luz. Solo tendrás que  dejarla  entrar.
Por mal que te sientas, nunca tires la toalla. Aunque   creas por un momento que nada puede ir peor debes saber  que será eso; un momento.
Te dirán mil veces adiós, y tendrás que aprender a decirlo. Pero debes perdonar. Porque también te perdonaran. El orgullo, destruye, más que crea.

Y, cuando te serenes, y encuentres de nuevo tu sitio, nunca mires tu pasado como una pérdida  de tiempo, ni creas que lo que tienes ahora  es mejor y lo de antes abominable. Nunca creas que fuiste idiota, o necio.  Todos fuimos príncipes y dioses en un momento, para alguien. Lo de ahora simplemente responde a tus necesidades actuales. Lo de antes, tenlo muy presente; sigue siendo tan maravilloso como lo fue para ti,  solo que ahora lo es para otros. Todos lo hemos sido todo para otros en su momento. Hemos  significado la vida, la esperanza una salida. No estuviste muerto jamás. Ni ahora estás más vivo. Respeta eso. Ama ese recuerdo.

Finalmente, levanta tu copa y brinda por los que se han ido, y por los que se quedan, que se quedan por algo. Brinda por tus decisiones acertadas, y también por las erróneas. Todo forma parte de ti. Ese tú tan adorable que eres ahora.

Mi deseo, mi lección mi aprendizaje, ese que te trasmito ahora, es;  que vivas.
Y que sobrevivas.
Y que te merezca la pena.

Motivos para tener hijos.



¿Está de moda tener hijos?

No es que vea embarazadas porque yo lo esté. Es que parece que se han multiplicado por la calle.
¡Las veo a decenas!
¿Acaso está  de moda tener bebés?
¿Cuáles son las causas por las que ahora la gente tiene bebes?
¿Cuales los factores que lo  deciden o determinan?

Yo no quería niños ni benditos. Me molestaban sus ruidos y gritos, el alboroto que les acompañaba, me molestaba la cursilería  que parecía engullir a las embarazadas, los inconvenientes y molestias del  embarazo, los problemas de los partos, las parejas con niños. Todo lo que rodeaba el mundo infantil me era molesto y desde luego muy ajeno y desconocido.
Pero tuve una niña.
Simplemente mi cerebro hizo “clic”.

Tenía todo lo necesario para poder traer un niño a este mundo y hacerme cargo de él, pero  sencillamente, no lo necesitaba. Mi vida estaba lo suficientemente completa, y no veía ninguna necesidad de hacerlo. Y, como la  situación de mi pareja era similar,  estábamos de acuerdo.
Siempre creí necesario que para que alguien se decida a tener un bebé no lo haga por modas, por cubrir huecos, arreglar matrimonios o cualquier otro motivo, que no sea el que lo desee sin más. No creo que deba ser el  dinero, la pareja,  la salud, lo que te decida. Ciertamente son factores a tener muy en cuenta, son factores definitivos, cuyo peso no pretendo subestimar, pero no fue mi factor determinante, y creo que en realidad ellos, no deberían serlos por si solos en nadie. Debe haber algo más. Un deseo intimo, intenso, un amor a ese hijo que no aun no ha llegado. Un cambio de chip, de visión

Un único  asunto apremiaba mi decisión final. La edad. Veía que se pasaba el momento y que tal vez, me llegasen las ganas  cuando mi cuerpo ya no estuviese para semejantes trotes
Una única preocupación  realmente importante, para mí, disminuía mis intenciones de tenerlos. La preocupación que me causaba las palabras de muchos mayores que siempre se quejaban de lo complicado que era tener, educar, mantener a los niños.

Así, día cualquiera, sin tener preparada la mente o el corazón para ello, me llegó  una niña y una frase. Y eso fue todo lo que necesité.
Me pusieron esa niña  de tres meses en brazos. Aquella niña y su  mirada azul se me metieron en el pecho con una fuerza y una luz hermosa, cálida, y sobre todo; decidida. Parecía querer hablarme, decirme... Entonces su padre me tradujo su mirada y con un abrazo  me dijo;

Tener niños no es difícil. Es muy fácil.

Comprendí entonces que tener hijos consiste en  quererlos. Lo demás llega como consecuencia de ese amor intenso, incondicional, total, subyugador, embriagador.

Y ya está.
Mi hija empezó a gestarse en mí.