Espero que Vivas.
Hace semanas que pasó,
pero lo sigues notando en cada rincón. Hay cosas en tu casa que parecen vibrar
cuando pasas a su lado recordártelo todo forzosamente. La calle contiene rincones
por los que no te queda otra, que pasar todos los días. Y, todos los días los
miras, melancólica, añorante, furiosa. Te gustaría bombardearlos, pero en realidad
los acaricias con una mano como si pudieses sentirlo todo, otra vez.
No puedes olvidar.
No quieres hacerlo, en realidad. Que la herida cure, pero no que desaparezca la
cicatriz.
No puedes respirar.
No comprendes como los demás lo hacen.
No puedes comer, no
tienes necesidad. Te alimentas de lágrimas, deseos, de recuerdos y de anhelos.
No puedes dormir. Necesitas
ese tiempo para traer contigo esas sensaciones, para analizarlo todo, para
saboréalo todo, tu sola, a solas con tu almohada empapada.
No necesitas hablar.
No tienes nada que contar. Solo que sentir.
Los expertos, comparan
el dolor de una separación con el de una muerte. El de un periodo que acaba,
con el de una ruptura. La vida es cambio. Los cambios muchas veces causan
dolor. Sus síntomas son similares y, el proceso
que siguen las personas sanas, también.
Se corre el riesgo
de enfermar de melancolía, de depresión o de obsesión.
Para evitarlo solo debes saber qué te está pasando y, querer que pase permitiéndole pasar.
Para evitarlo solo debes saber qué te está pasando y, querer que pase permitiéndole pasar.
La vida es muy
intensa en muchos casos, y deja secuelas si la vives de esta forma. Las consecuencias son una lotería y pueden ser
gratas o desagradables. Pero es algo
inevitable si eres valiente y tu elección ha sido; vivir.
Debes saber que
perderás. Pero que debes buscar las fuerzas y el valor de
jugar de nuevo porque aquí hemos venido a jugar.
La vida te pulirá a
golpes. Demuéstrales a los que esperan ver cómo te rompes, que nada te partirá
en dos.
Si te abandonan,
vuele a enamorarte otra vez, de esa
persona que te hará olvidar el vértigo a las alturas, a cambio de las vistas.
Llorarás. Hazlo sin
miedo, hasta que te salgas de ti misma.
Si tu mundo se da la
vuelta, aprende a vivir boca abajo, ya que en algún momento, significara
derecho de nuevo.
Quiero que sepas que
la vida tiene luz. Solo tendrás que dejarla
entrar.
Por mal que te
sientas, nunca tires la toalla. Aunque creas por un momento que nada puede ir peor
debes saber que será eso; un momento.
Te dirán mil veces
adiós, y tendrás que aprender a decirlo. Pero debes perdonar. Porque también te
perdonaran. El orgullo, destruye, más que crea.
Y, cuando te
serenes, y encuentres de nuevo tu sitio, nunca mires tu pasado como una
pérdida de tiempo, ni creas que lo que
tienes ahora es mejor y lo de antes
abominable. Nunca creas que fuiste idiota, o necio. Todos fuimos príncipes y dioses en un
momento, para alguien. Lo de ahora simplemente responde a tus necesidades
actuales. Lo de antes, tenlo muy presente; sigue siendo tan maravilloso como lo
fue para ti, solo que ahora lo es para
otros. Todos lo hemos sido todo para otros en su momento. Hemos significado la vida, la esperanza una salida.
No estuviste muerto jamás. Ni ahora estás más vivo. Respeta eso. Ama ese
recuerdo.
Finalmente, levanta
tu copa y brinda por los que se han ido, y por los que se quedan, que se quedan
por algo. Brinda por tus decisiones acertadas, y también por las erróneas. Todo
forma parte de ti. Ese tú tan adorable que eres ahora.
Mi deseo, mi lección
mi aprendizaje, ese que te trasmito ahora, es; que vivas.
Y que sobrevivas.
Y que te merezca la
pena.
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