En Navidad la moda es Sonreír.
Hoy, pasadas ya
estas fechas navideñas tan festivas, me permito la licencia de desligarme un
poco del aire ligero y humorístico habitual en mis entradas, y busco las
palabras en otros rincones de mi alma, que aunque no lo parezca, también existen.
Escribo en la
sección de moda. Lo sé. Y, por ello, no voy ni mucho menos a obviarlo.
No lo haré porque
hoy, voy a hablaros también de moda.
De la Moda de ser Feliz
en Navidad.
Ciertamente, ya ha
acabado, así que me preguntareis a qué se me antoja ahora, hablar de ella. Parece que cuando se acaba la
Navidad, nadie se acuerda de ella. Es como si hubiera trascurrido unos días de
ensueño o pesadilla, y ya. Punto y final. Se acabó. ¿Donde están las luces? ¿Los
árboles decorados? ¿Los Belenes? Hay una prisa exagerada por quitar todo rastro
de navidad de casa, comercios y calles. Prisa que muchos agradecen.
Pero… ¿qué ocurre
mientras vivimos de lleno la vorágine Navideña? ¿Qué ocurre con nosotros, las
personas?
Un tanto por ciento
altísimo reconoce que no le gusta la Navidad. Pero si echamos un vistazo
general, comprobamos que estos sentimientos de disgusto se ocultan de forma muy
cuidadosa en estos días.
Mientras dura la
navidad, lo que se lleva, lo que se acepta, lo que se espera, de todos
nosotros, no son regalos de tendencia, invitaciones o fiestas. La moda es Ser
Feliz, y Sonreír a todas horas.
En Navidades no
vende la pena, ni las preocupaciones. Nos molesta lo feo y lo triste. Lo
omitimos consciente o inconscientemente. Las personas que sufren la navidad,
que no les gusta, que no acaban de encontrar su sitio en esos días por los
motivos más diversos, esconden estos sentimientos, se tragan en muchas ocasiones
sus lágrimas,… y sonríen. Cuando no pueden más, se ocultan en sus casas, a ser
posible a solas para no contaminar a nadie con sus penas. Y, esperan casi
impacientes, agotadas, doloridas, ese ratito al final del día, donde poder
darse una ducha , acostarse, o ver la televisión sin tener que sonreír. Pudiendo
dejar vagar sus pensamientos, acordándose, solazándose en ello, de aquellos que
añora, en aquello que ya no es, en todo lo que le gustaría ser o que fuese.
Por los amigos, por
los compañeros, por el esposo o la esposa, por
los sobrinos, por mis padres, por los tuyos y sobre todo por los hijos,
la tristeza está vetada y vedada en Navidad.
No es que nada
desaparezca, ni se solucione como por arte de magia. Se acentúa. Sigue presente. Las ahoga. Pero de
alguna manera, estas personas sacan fuerzas de donde no las tienen, y vuelven a
sonreír.
Salen de cervezas,
celebran cenas de trabajo, pasean por las calles iluminadas, van de compras,
llevan a los hijos con los amigos, hacen visitas, van a ver belenes, salen de excursión con los
compañeros, asisten a miles de escenificaciones navideñas, ponen los adornos en
la casa etc. Y, mientras van sin descanso de un sitio a otro, felicitando la Navidad,
la Pascua, la Nochevieja, el Año nuevo y los Reyes o el Papa Noel, siguen
sonriendo.
En Navidad se sonríe, porque en realidad, la Moda en
Navidad es vestirse de Amor.
Y por Amor, se
regalan sonrisas.
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